El candidato a presidente de Independiente construyó buena parte de su recorrido dirigencial en Deportivo Armenio, club históricamente conducido por su familia. Su postulación también vuelve a poner en escena la historia de Noray Nakis, exvicepresidente del Rojo que fue detenido en 2017 en una causa por presunta asociación ilícita.

Luciano Nakis busca convertirse en el próximo presidente de Independiente y su candidatura vuelve a colocar bajo la lupa el recorrido de una familia con décadas dentro de la dirigencia del fútbol argentino. Antes de competir por la conducción del Rojo, desarrolló buena parte de su trayectoria en Deportivo Armenio, institución históricamente ligada a los Nakis y que también tuvo a su padre Noray como presidente.

Armenio atravesó uno de sus momentos deportivos más complicados después de perder la categoría y caer a Primera C. El equipo permaneció durante tres temporadas en la cuarta categoría del fútbol argentino, un período que formó parte de los años recientes de una institución cuya conducción estuvo durante décadas estrechamente vinculada a la familia Nakis.

El apellido Nakis también tiene una historia directa en Independiente. Noray llegó a ocupar la vicepresidencia primera del club y, en noviembre de 2017, fue detenido en el marco de una investigación judicial en la que estaba acusado de integrar una presunta asociación ilícita vinculada con Pablo “Bebote” Álvarez, entonces referente de la barra brava del Rojo. El episodio provocó su salida de la conducción de Independiente y se convirtió en uno de los capítulos más controvertidos de su trayectoria dirigencial.

Ahora, casi una década después, Luciano intenta llevar nuevamente el apellido Nakis a la conducción de Independiente, esta vez como candidato a presidente. Su recorrido en Deportivo Armenio y la extensa historia de su familia dentro del fútbol forman parte de los antecedentes que acompañan su postulación de cara a las elecciones del próximo 13 de diciembre.

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